LA MUERTE Y LA MUERTE DE QUINCAS PDF

Vokinos La acuarela de tapa y los dibujos que adornan la creacion de Jorge Amado pertenecen al artista brasileno Florian Teixeira. Inthe story was adapted as an independent Egyptian movie entitled Gannet el Shayateenby the director Osama Fawzy. Let us know about it. By using this site, you agree to the Terms of Use and Privacy Policy. A activation email has been sent to you.

Author:Dagor Dirg
Country:Spain
Language:English (Spanish)
Genre:Career
Published (Last):4 July 2009
Pages:112
PDF File Size:20.68 Mb
ePub File Size:15.46 Mb
ISBN:660-5-38280-393-6
Downloads:82451
Price:Free* [*Free Regsitration Required]
Uploader:Tukazahn



Y la memoria de un muerto es, como se sabe, cosa sagrada, no para andar en boca poco limpia de beodos, jugadores y contrabandistas de marihuana, ni para servir de rima pobre a cantores populares a la entrada del Elevador Lacerda, por donde pasa tanta gente bien, incluso colegas de Leonardo Barreto, el humillado yerno de Quincas. La muerte apaga, con mano de ausencia, las manchas del pasado, y la memoria del muerto fulge como un diamante.

Como siempre, la puerta del cuarto, en lo alto de la empinada escalera, se encontraba abierta. Ella ni se dio cuenta de nada. Era la hora de salir para la oficina. Vanda fue a cambiarse de ropa. Tal vez la esposa lo cargara de cuernos. A veces pasaba, y con frecuencia. Gente distinguida. El yerno es funcionario, vive en Itapagipe.

Estaba tendido en el camastro, inerte. Estaba impresionado. Los otros se iban marchando lentamente. Era una cruz aquel padre. Vanda se contuvo: era persona religiosa, frecuentaba la iglesia de Bonfim. Hubo un silencio breve y pesado. Vio la pobreza desmedida del muerto, el cuarto de miseria sin fin. Estaba a punto de llorar. Discutieron en torno a la mesa de un restaurante de la Baixa do Sapateiro.

Por la calle, animada, pasaba una multitud alegre y presurosa. Enfrente, un cine. Hoy ni siquiera puede uno morirse. Calzoncillos, no eran necesarios. Eduardo iba anotando en un cuadernito cada gasto. Llamar al padre Roque para los responsos.

Leonardo se opuso. No quiero que le entierren como un vagabundo. Incapaz de hacer mal a nadie. Le gustaba esa vida, y cada uno tiene su destino. Y tu madre, querida, era un poco mandona. Nadie se la vio. Y a Leonardo. Antes de empezar con sus locuras era persona considerada.

Hay que enterrarlo como debe de ser. Que lo entierren como un cristiano. Con cura, ropa nueva, corona de flores. No es que lo mereciera, pero al fin y al cabo es tu padre y mi hermano.

Una fortuna. Pidieron los postres. Eran competentes y entrenados. Las llamas benditas saltaban como lenguas de fuego. Se elevaban las llamas de las velas arrancando destellos de los zapatos nuevos. Una pena que estuviera muerto y no pudiera verse en el espejo, que no pudiera comprobar la victoria de la hija, de la digna familia ultrajada. Aumentaba el calor del cuarto.

Cerrada la ventana, no encontraba la brisa marinera lugar por donde entrar. Vanda iba arrancando del fondo de la memoria escenas olvidadas. La casa llena de gente. Como si todo aquello le fastidiara y no tuviera valor para decirlo. Era curioso. No se acordaba de muchos pormenores ligados a su padre. Era un buen padre y un buen esposo. Zapatos lustrosos en los que brillaba la luz de las velas, pantalones de corte perfecto, chaqueta negra bien asentada, las manos cruzadas sobre el pecho.

Por primera vez. Vio la sonrisa. La sonrisa de Quincas Berro Dagua. Hay un olor que atonta. Viejo sin barco y sin mar, desmoralizado en tierra, pero no por culpa suya. Su destino fue truncado. Lo llevaba en la sangre. Quincas Berro Dagua era amigo de jugarretas. En el mostrador vio una botella de limpio aguardiente, transparente, perfecto. Sin duda asesinaban a alguien. Recordaban hechos, detalles y frases capaces de dar la justa medida de Quincas.

Como si fuese jueves o viernes santo.

ABDALLAH PENOT PDF

Reseña: La muerte y la muerte de Quincas Berro Dagua

Y la memoria de un muerto es, como se sabe, cosa sagrada, no para andar en boca poco limpia de beodos, jugadores y contrabandistas de marihuana, ni para servir de rima pobre a cantores populares a la entrada del Elevador Lacerda, por donde pasa tanta gente bien, incluso colegas de Leonardo Barreto, el humillado yerno de Quincas. La muerte apaga, con mano de ausencia, las manchas del pasado, y la memoria del muerto fulge como un diamante. Como siempre, la puerta del cuarto, en lo alto de la empinada escalera, se encontraba abierta. Ella ni se dio cuenta de nada. Era la hora de salir para la oficina.

IEEE 1149.7 PDF

LA MUERTE Y LA MUERTE DE QUINCAS PDF

Kazrataxe Please click the link in that email to activate your subscription. Is the information for muertw product incomplete, wrong or inappropriate? Books by Jorge Amado. From Wikipedia, the free encyclopedia. It won quincss national and international prizes. It was first published in the Brazilian magazine Senhor. This short book is a searing indictment of class-ridden Brazilian society in the mid-twentieth century and a touching account of the bonds of true friendship, contrasted with family obligations.

BERSEMILAH RAMADHAN PDF

Menú principal

.

CALGB 80405 PDF

La muerte y la muerte de Quincas Berro Dágua

.

Related Articles